Cuando el avión se empieza a ir a pique
Empezaba mis 30. Mi empresa me había entregado un desafío nuevo y estaba
contenta, hace años que no me paraba frente a una cámara y esta vez me tocaba
conducir las cápsulas informativas.
Iba a ser genial! Era un progreso, lo nuevo, lo distinto, el
crecimiento que necesitaba. No me gusta sentirme estancada en una pega, me
gusta aportar, hacer lo mejor que pueda, dar lo mejor de mi... sino, como lo
he dicho un par de veces, "estar sentada, calentando el asiento? Olvídalo,
me pican las manos y se me irrita el traste".
Esta vez nos dirigimos al norte, donde la empresa realiza
actividades de responsabilidad social con algunos colegios. Me fui con el libreto
armado y aprobado, un buen audiovisual y otra periodista más vieja, todo perfecto!
Una semana después volvimos con el material y fue cuando
empezaron los problemas.
Primer atado fue con Amanda, una de las jefas, debe tener mi
edad, es ingeniera y ocupa un cargo para el cual no estaba ni medianamente
preparada.
*** Y aquí hago un descargo profesional: no porque usted
tenga facebook significa que puede ser community manager. No porque usted sepa
escribir puede ser periodista y comenzar a corregirme. Yo me se lavar los
dientes y no por eso me voy a poner con una consulta odontológica 😒
Pastelero a tus pasteles.
Continuando
La señorita en cuestión era jefa de las áreas de RR.SS. En su vida hizo un curso, escribe con faltas de ortografía y comete
errores de storytelling, marketing, objetivos y contenidos que alguien preparado no cometería. Fin del asunto.
Dijo que mi nota principal (escrita) era desde, tal cual,
que le faltaba contenido y cuñas. Le expliqué que sólo seguía ordenes de otro
jefe y que la nota era básica, no porque fuera mala, sino porque contaba
hechos, sin adornos, siguiendo la regla de las "W"... pero ella que
va a saber de eso. Me dijo que luego, cuando pidió que la arreglara, me demoré
mucho, pero la señorita no tiene idea de cómo armar una nota o de elegir
cuñas. Chao. Opté por dejar de discutir, con ella no se llega a ninguna parte.
Después vino el drama del video. Se demoró 2 semanas en
salir, un video corto de 5 minutos. El otro jefe, periodista (pero que en su
vida ha hecho tele) culpó al guionista de la demora, mi respuesta? “perdón,
pero, yo me fui con un guion aprobado y ustedes lo han cambiado 20 veces”; me
culpó a mí, “perdón, pero, si no fuera porque soy previsora, hice más cuñas y
le pedí al camarógrafo sacar más monos, no podríamos hacer todos los cambios
que han pedido”; entonces culpó al camarógrafo, “o sea, sorry, pero… corten el
hueveo!”. Mentira, eso no se lo dije jajajaja! Defendí al camarógrafo también.
Y bueno… de ahí, todo en picada.
Mi brillo profesional, mi alegría y sanidad mental se
comenzaron a ir al carajo.
La gloria me duró menos que un candy y hoy, enero 2019, estoy cesante.

Comentarios
Publicar un comentario