¿Dónde queda la planificación comunicacional dentro de la empresa? II
Anteriormente te conté lo importante que es tener un plan en comunicaciones, ser organizado
y mantener ese 70% en control, verdad? Pues bien… adivina qué… me retaron por
planificada! 😒
Partamos desde el principio. Dentro de las labores que me han encomendado está el refrescar el banner de la página web, es algo que hacemos junto con el Relacionador Público, ambos discutimos los temas que hayan sido importantes dentro de las noticias o el blog o las campañas que se estén realizando y presentamos las propuestas de los próximos 3 banners para cambiar.
Ese día en la
tarde nos llamó a su oficina, nos dijo que era el colmo que fuéramos tan
descuidados, que era elegir unos temas para un banner no más, que nos había
dado esa responsabilidad y al final estaba él haciéndonos acordar, que no podía
ser, que debíamos ser comprometidos, que él no podía estar haciendo nuestro
trabajo.
Partamos desde el principio. Dentro de las labores que me han encomendado está el refrescar el banner de la página web, es algo que hacemos junto con el Relacionador Público, ambos discutimos los temas que hayan sido importantes dentro de las noticias o el blog o las campañas que se estén realizando y presentamos las propuestas de los próximos 3 banners para cambiar.
Desde el
primer momento decidimos que era importante tener un día específico para
realizar el cambio. Así, resolvimos que todos los miércoles se renovaría el
banner, que presentaríamos los temas entre las 9:30-10 am para tener tiempo de que
llegara el resumen de noticias de medios o que los periodistas terminar alguna nota
importante, tener las propuestas aprobadas por el jefe antes de las 11:00 y pedirle al
equipo de diseñadores que trabajara en las imágenes y las tuvieran listas en la
tarde.
Esta
planificación nos servía porque:
- Realizar esta tarea el viernes es muy tarde, las personas creerán que no pasó nada durante la semana y no demostramos de forma inmediata nuestro trabajo y resultados en el rubro.
- Por lo tanto, la modificación la haríamos el miércoles. Habría pasado lunes y martes, se habrían generado noticias del rubro en los medios o nuestros periodistas habrían hecho alguna publicación en el blog.
- Fijando un día en específico, las personas y clientes que visitan la página web sabrían cuándo podrían acceder a nuevo contenido, generando así una relación con ellos, una costumbre.
Poniendo en
práctica
La primera
semana, bien, todo perfecto, todo a tiempo. No les gusto uno de los temas, no
convencimos al jefe de que era importante, ok, filo, no importa. El resto, todo
bien, el equipo de diseño tuvo tiempo para trabajar las imágenes y antes de las
15:00 el banner ya estaba renovado.
La segunda
semana, temas check, baner check, cambio chek. Perfecto!
Tercera
semana, viene el jefe el día martes y dice que no hemos cambiado los banners,
le explicamos que íbamos a hacerlo el día siguiente y que además estábamos
esperando que se activara una campaña importante que calzaba con nuestra
planificación. Respuesta, con cara de pavo: “Aaaah, bueno, igual cámbienlo
ahora”.
Cuarta
semana, llega el jefe a las 8:40 del miércoles y nos pregunta, un tanto molesto, qué pasaba
con el banner y nosotros “eeeh, porqué, qué pasa con él? No funciona? Yo lo vi
bien cuando llegué en la mañana?” - “yo también”. Pero no, él se refería a que
no lo habíamos cambiado. Nosotros le explicamos que a las 9:00 íbamos a
llevarle la propuesta, que la estábamos discutiendo en ese momento, pero
aprovechando que él estaba ahí, se la mostramos al tiro. Aun así, se fue medio
idiotizado.
Ese día en la
tarde nos llamó a su oficina, nos dijo que era el colmo que fuéramos tan
descuidados, que era elegir unos temas para un banner no más, que nos había
dado esa responsabilidad y al final estaba él haciéndonos acordar, que no podía
ser, que debíamos ser comprometidos, que él no podía estar haciendo nuestro
trabajo.
En vano
intentamos explicarle que nosotros hacíamos el cambio los miércoles y que las
semanas anteriores él había aparecido el martes y el miércoles en la mañana
preguntando por el cambio, antes de que se cumpliera nuestro plazo, así que
nosotros no habíamos sido irresponsables. Le aclaramos porqué habíamos elegido
ese día, las razones comunicacionales y estratégicas, pero nada. Parecía que
tenía las orejas tapadas con mugre o nosotros hablábamos como la profesora de
Charlie Brown “blablablabla” (en el link puedes escucharlo).
Al final, yo
opté por quedarme callada, él estaba empecinado en hacernos culpables a
nosotros y no escuchaba.
El día
continuó su curso y mi actitud con él era distante. Me revienta que me llamen
la atención cuando no corresponde, y más aún que no escuchen razones. Mi jefe se dio cuenta de mi actitud
con él y me preguntó si estaba molesta, y yo le respondí que sí, tal
cual, y a lo anterior le sumé, “si me equivoqué o fui irresponsable, perfecto.
Pero que me reten cuando no corresponde y me digan que no estoy haciendo mi
trabajo? No. Eso no lo acepto”. Finalmente me pidió disculpas.
Conclusión, teniendo en
cuenta el post anterior y éste. Es importante contar con una planificación
comunicacional que obedezca a razones lógicas y estratégicas, tener a mano un
calendario y a pesar de haber establecido un curso de acción, siempre ir
chequeando que no hayamos olvidado algo, como un feriado que implica que nadie
trabajará en los proyectos ese día o que no se pueden fijar reuniones para ese
día; considerar el comportamiento de las personas y públicos objetivos;
compartir con el equipo una Carta Gantt con las fechas de revisiones, entregas,
inicio y fin de campañas, porque a veces otros ojos pueden ver problemas y
choques que nosotros hemos pasado por alto.



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